Recibimos la visita de Fred Stoeker, quien compartió su testimonio con nosotros y nos enseñó acerca de la importancia de la pureza sexual en nuestras vidas.
La historia de Pedro es una historia de transformación a manos del Maestro. En esta segunda entrada de la serie “En las Sandalias del Pescador” veremos cómo Pedro aprende unas lecciones sobre la oración. Pedro tiene varias cosas en mente: popularidad, revolución, necesidad y Jesús escoge pasar tiempo con su Padre. Hay una lección allí para nosotros también.
Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros salieron a buscarlo. Por fin lo encontraron y le dijeron: —Todo el mundo te busca. Jesús respondió: —Vámonos de aquí a otras aldeas cercanas donde también pueda predicar; para esto he venido.
(Mar 1:35-38 NVI)
La Palabra nos dice que el “Dios de toda consolación” nos consolará en “todas nuestras tribulaciones”. ¿Cómo funciona esa consolación? ¿Exactamente qué es esa consolación? ¿Qué objetivo tiene?
Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren.
(2Co 1:3-4 NVI)
En esta serie exploraremos la interacción entre Simón Pedro y Jesús. Estaremos viendo la historia de Simón — un pescador sencillo y con ilusiones humanas — que Jesús transforma en Pedro, una piedra en el zapato de Satanás. Nuestra propuesta es que Simón Pedro es un prototipo, un modelo para todos los cristianos de la transformación que Dios quiere hacer en nosotros para formar el carácter de Cristo en cada uno. En esta introducción de la serie veremos cuando Pedro conoce a Jesús y cómo Jesús desde el inicio le puso de apodo “Pedro”.
Luego lo llevó a Jesús, quien mirándolo fijamente, le dijo: —Tú eres Simón, hijo de Juan. Serás llamado Cefas (es decir, Pedro).
(Juan 1:42 NVI)
Esta semana Jim McInnes nos habla de las palabras que Jesús dijo en la cruz dando especial atención a sus últimas palabras como se pueden ver en Juan 19:30:
En esta conclusión de la serie de La Importancia de Israel veremos algo de lo que dice la Biblia sobre el futuro de Israel a través del profeta Zacarías. Hablaremos de la ciudad de Jerusalén, de la Salvación de Israel y de bendecir a los hijos de Abraham.
(9) Pero a esa parte restante la pasaré por el fuego;
la refinaré como se refina la plata,
la probaré como se prueba el oro.
Entonces ellos me invocarán y yo les responderé.
Yo diré: “Ellos son mi pueblo”, y ellos dirán: “El SEÑOR es nuestro Dios.” (Zac 13:9 NVI)
A la verdad, no me avergüenzo del evangelio, pues es poder de Dios para la salvación de todos los que creen: de los judíos primeramente, pero también de los gentiles. (Rom 1:16 NVI)